miércoles, 5 de septiembre de 2012

“Extractivismo, dependencia y resistencias populares en Nuestra América”.


“Extractivismo, dependencia y resistencias populares en Nuestra América”.

Dentro del panorama internacional de cambios y crisis económicas, América latina ha salido favorecida por el constante aumento en el precio de las materias primas y la creciente demanda desde Asia, con China, el gran gigante a la cabeza, para abastecer su insaciable apetito importador. Dicha situación sin embargo ha repercutido negativamente para el pueblo latinoamericano, que frente a los números de crecimiento económico y los índices de desarrollo, debe enfrentar desplazamientos, desastres ambientales, desempleo, precarización laboral, etc. en uno de los continentes con mayor crecimiento económico y con peor distribución del ingreso.

Nuestra América, atravesada por un modo de producción extractivista, pierde cada día su soberanía política, alimentaria, de recursos, frente a la primarización y transnacionalización de su economía. La maldición de los recursos naturales pesa sobre nuestro territorio, el cual al centrar sus esfuerzos en la sobre explotación de la materias primas, no solo arriesga su futuro al dejarlo a los vaivenes del mercado internacional, remarcando la dependencia estructural a la que ha sido sometida, sino que genera una dislocación tanto ambiental como social dentro su población.

Los actuales modelos extractivos que operan en nuestra América responden a una “herencia histórica” de larga data. Pero es necesario precisar el modo en que opera en su forma actual para dimensionar sus problemas y posibles soluciones. Extractivista es toda actividad que extrae grandes volúmenes de recursos naturales para abastecer a los mercados globales, y que genera grandes impactos socio-económicos y ambientales. Extractivistas serían, según esta definición, no sólo actividades como la megaminería y la industria de los hidrocarburos, sino también los monocultivos agrícolas como la soja y forestales como el pino, la explotación de recursos marítimos como la pesca industrial,  la salmonicultura o la cría de camarones,como actividades ligadas a la industria energética. 

Creemos necesario replantear la ecuación entre extractivismo, desarrollo y crecimiento mediante la cual se busca lograr el consenso de los pueblos para apoyar un modelo económico basado en el saqueo de las materias primas, de los recursos renovables y no renovables, recursos a los que incluso las poblaciones de los países exportadores no pueden acceder. Frente a esta situación, los Estados de America latina, no solo cuentan con un marco legal mediante el cual amparan, facilitan y propician dichas actividades extractivas, llevadas a cabo en su mayoría por empresas transnacionales, sino que mediante diversos mecanismos represivos atentan contra todo grupo humano uqe se oponga a ellos. La constante criminalización de la protesta social y la implementación y aplicación de la ley antiterrorista a lo largo del continente es un claro ejemplo de la complicidad entre el aparato guberamental y los intereses económicos dominantes, tanto nacionales como extranjeros.

Frente a las actuales crisis globales económicas y medio ambientales, creemos necesario reflexionar sobre el problema de los límites del crecimiento y el carácter indispensable que van adquiriendo los bienes comunes. Cada vez se producen más alimentos pero el hambre sigue en aumento, pues no son los seres humanos hambrientos quienes tienen el poder de compra sino los automóviles, así, un tercio de la producción mundial de maíz se destina a la elaboración de biodiesel para “alimentar” a los automóviles. Creemos necesario entonces discutir en torno a qué modelo económico, político y social los pueblos de Nuestra América pueden construir un modo de vida de acuerdo a sus propias necesidades y realidades históricas.